Amor platónico

Recuerdo la primera vez que te vi como si fuera ayer, subí las escaleras del metro y al salir a la calle allí estabas tú con tu imponente estructura, mirándome fijamente, aquello fue un autentico flechazo,  amor a primera vista que dura ya 10 años.

Por desgracia no puedo verte tanto como me gustaría y aunque estás lejos, siempre te siento cerca. Me resulta imposible contar la cantidad de fotos tuyas que tengo, para poder tenerte y mirarte cada vez que lo necesite, ningún edificio me transmite tanto como tú.

Amado por tu imagen icónica a la par que odiado por ser un regalo de Stalin, eres el indiscutible símbolo de la ciudad. Se llegó incluso a barajar tu demolición y poner un parque con un estanque en tu lugar, pero no puedo imaginar cómo sería hoy Varsovia sin ti.

Visible desde cualquier punto de la ciudad eres faro y guía. Junto a ti crecen cada día rascacielos y edificios modernos y vanguardistas que no consiguen más que potenciar tu belleza y personalidad.

Los sentimientos no atienden a razones y no soy capaz de describir porque eres mi amor platónico simplemente lo eres.

Me gustas de día, de noche y al atardecer, he visto tus más de 230 metros iluminados de muy distintos colores, de rosa, de azul, de amarillo y hasta multicolor, pero hasta en el día más gris transmites una belleza serena, que ya quisieran para ellas tus siete primas rusas. Lev Rúdnev te dotó de una personalidad única.


En invierno te rodea una blanca y fría calma, en otoño las hojas potencian tu dorado atardecer, la animada primavera te sonroja y en verano todo es un bullicio a tu alrededor, eres el protagonista indiscutible de la ciudad desde hace más de 60 años.

Hemos compartido muchos momentos juntos y formas indiscutiblemente parte de mi vida; me has hecho vestirme de gala para una entrega de premios, he subido por tus entrañas hasta tu espectacular mirador en la planta 30 un frio día de invierno, desde donde contemplas, vigilas y porque no decirlo también, cuidas, de toda la ciudad; y hasta he visto un partido de la Eurocopa a tus pies.

Entre tus más de tres mil estancias, hay museos, un cine, varios teatros, oficina de correos, dos universidades y hasta piscina. Y ni los Rolling Stones pudieron resistirse al magnetismo de tus salas de conciertos, tienes alma.

Cada vez que estoy en Varsovia tu aura me hipnotiza, me aturdes y no puedo dejar de mirarte. No eres igual desde todos los prismas y tengo mi lugar favorito para contemplarte, pero es un secreto que queda entre tú y yo, solo nosotros lo sabemos.

Si alguna vez me pierdo... estaré a los pies del Palacio de Cultura y Ciencia de Varsovia, esperando a ser correspondida.

Por Las sandalias de Ulises

www.lassandaliasdeulises.com

 

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1 Comment

  1. Nacho

    Gran descripción y mejor enfoque! Qué manera de hablar de un edificio, dan ganas de ir a verlo.
    PD: Cada vez me gustan más vuestras publicaciones.

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