Como cada año, del 29 de Septiembre al 8 de Octubre, la ciudad de Madrid celebra la semana de la Arquitectura, con la intención de difundir los valores de la arquitectura y acercarlos a la sociedad. Una oportunidad fantástica para acercarse a conocer alguno de los edificios que abren sus puertas de forma excepcional estos días.

De entre toda la oferta, me gustaría destacar la visita del día 4 de Octubre al hipódromo de la Zarzuela. Un edificio de otra época que vive una segunda juventud. En el que cada domingo se puede disfrutar de un espectáculo deportivo increíble con una vista incomparable: el galope de los purasangres enmarcado por el skyline de Madrid.

Hace ya mucho que las carreras dejaron de ser exclusivas de las élites y la aristocracia para pasar a ser un plan emocionante para cualquiera, en el que poder disfrutar de los mejores y más predispuestos caballos para las carreras. La velocidad como deporte. Los purasangre son los protagonistas, y donde su pureza es belleza. Tal ha sido el cuidado en el cruce de los mejores animales que todos los purasangre actuales son descendientes de los tres primeros ejemplares (Byerley Turk, Darley Arabien y Godolphin Arabian).

Anteriormente, el hipódromo madrileño estaba ubicado en pleno Paseo de la Castellana, pero el crecimiento de la ciudad en los años 30 y la prolongación del eje Castellana-Recoletos hicieron necesaria su demolición. Se le buscó un nuevo emplazamiento, más alejado y acorde a una dotación actual. De forma extraordinaria para una época convulsa que ya anunciaba la posterior Guerra Civil, el nuevo fue elegido por concurso público.

De las nueve presentadas, resultó ganadora la propuesta de Carlos Arniches, Martín  Domínguez y el ingeniero Eduardo Torroja, el máximo exponente mundial del momento en construcciones de hormigón y cuyos trabajos son considerados “chispazos de imaginación” y claros precedentes de la arquitectura más emblemática.

El jurado en su fallo destacó la frescura con la que trataba el complejo programa y el permanente contacto visual que se mantenía entre el espectador y los caballos, favoreciendo las apuestas, algo muy característico de este espectáculo añadiendo más emoción si cabe.

En 1935 se inicia su construcción, pero el estallido de la Guerra Civil en el 36 obliga a paralizarla. El personal militar se encarga de finalizarlas inaugurándose en 1941.

El conjunto de la obra se ejecuta en hormigón armado, adquiriendo importancia las singulares marquesinas que cubre la tribuna y que hacen que sea conocida a nivel mundial, constituyendo la imagen reconocible del edificio. Esta cubierta significó una gran novedad, siendo la primera de este tipo realizada en este país.

Con la cubierta Torroja lo que buscaba era jugar por primera vez con el ritmo, la simplicidad de las formas como base y el hiperboloide como herramienta.

“La obra mejor es la que se sostiene por su forma”  E. Torroja

Llevando al límite los cálculos y sus conocimientos propone una sección para la tribuna asimétrica que se auto compensa y que permite resolverse con un único pilar que además es capaz de llevar por su interior la bajante de evacuación. El resultado no puede ser más simple, pero a su vez, más bello y plástico.

Con el paso de los años, el abandono y deterioro dañaron seriamente el conjunto. Además, una serie de desafortunadas intervenciones le procuraron unas adherencias impropias. Por lo que se convocó un concurso para su recuperación. Jerónimo Junqueras fue el ganador y su principal idea era recuperar los aspectos originales, eliminando todas las alteraciones posteriores. A su vez, para asegurar el arraigo se ha incorporado una escuela de oficios que forme a los futuros jockeys, amazonas, herradores y mozos.

Gracias a todos los esfuerzos para su recuperación, el Hipódromo de la Zarzuela se ha convertido en un referente en el ocio de la capital, lugar de encuentro social y deportivo. Pasear por el Paddock, participar del bullicio como parte del ritual de las carreras de caballos y elegir a tus favoritos llevando la emoción de la competición al máximo nivel.

 

AsteriscHorse se pone en cabeza, parece que va a ganar, parece que va a ganar… ¡y gana!