En estas fechas todo el mundo busca algo más de suerte. Aquí repasamos algunos lugares donde poder conseguir una pequeña dosis extra de fortuna.

“Aquel que dijo más vale tener suerte que talento, conocía la esencia de la vida. La gente tiene miedo a reconocer que gran parte de la vida depende de la suerte. Asusta pensar cuantas cosas se escapan a nuestro control. En un partido hay momentos en que la pelota golpea el borde la red y, durante una fracción de segundo, puede seguir hacia adelante o caer hacia atrás. Con un poco de suerte sigue adelante y ganas o no lo hace y pierdes.”

La suerte nos afecta desde el primer día. Según el lugar en el que nazcas, tu vida será de una forma u otra. Hasta ese punto llega su influencia. Woody Allen lo sabía y en 2005 estrenó Match Point, una ensayo sobre como el azar conduce nuestras vidas que comienza con el irrebatible discurso que encabeza este texto. La pelota golpeando en la cinta, debatiéndose entre avanzar o retroceder. Ganar o perder.

En el mundo son muchos los edificios que se asocian a la buena suerte. Espacios con buena estrella que, según la sabiduría popular, empujan la balanza del azar hacia nuestro lado. La Fontana di Trevi será seguramente de los más conocidos. Si al visitar Roma llegas, esquivando hordas de turistas, a esta majestuosa fuente barroca y echas en ella una moneda, atraerás la buena suerte. Como si no fuera suficiente suerte estar ya en Roma, una ciudad a la que siempre apetece ir (mucho más si has visto recientemente la segunda temporada de Master of None).

Fotografía de Rubén Nadador por CC

Seguimos con nuestro viaje a través de la fortuna cruzando el Mediterráneo hasta Estambul, Turquía. Concretamente en la basílica de Santa Sofía, donde a la columna de San Gregorio se la conoce comúnmente como la columna que llora. Según nos cuenta la leyenda, si al introducir tu dedo pulgar y hacer giro de 360 grados  está húmedo al extraerlo, se cumplirá tu deseo. No estoy muy seguro de si vale la pena tal agresión a tu higiene por un golpe de suerte, pero si no resulta siempre te quedará el consuelo de haber visitado una de las mayores cúpulas jamás diseñadas, y un edificio que nos muestra como la arquitectura puede ser el lienzo sobre el que la sociedad dibuja la historia.

Fotografía de Fèlix González por CC

Por último, cogemos un desvío hasta el imperio del sol naciente. El feng shui, un sistema filosófico chino de origen taoísta, se basa en la existencia del Chi: un aliento vital que fluye en función de la disposición del mobiliario. Una organización sinuosa, huyendo de las formas rectas, favorecen a que el Chi sea beneficioso para los habitantes, lo que se traduce en una mayor suerte y un paso más fácil por la vida. Esta corriente filosófica oriental se ha adaptado a occidente, simplificando algunos de sus conceptos más complicados, pero dejando quizá un sucedáneo del pensamiento original.

Decía Irving Berlin, compositor y letrista estadounidense, que la vida es un 10% lo que haces y un 90% cómo te lo tomas. Especialmente en estas fechas la superstición se adueña de nuestro día a día buscando un golpe de suerte que, seamos sinceros, lo más probable es que no ocurra. Puedes viajar a Roma y tirar una moneda a la Fontana di Trevi, ir a la basílica de Santa Sofía a ver si se te humedece el dedo al sacarlo de una columna, viajar a China para conocer de primera mano los fundamentos del feng shui y, para rematar, restregar tu boleto de la lotería por la calva de tu cuñado. Pero en caso de que todo eso no te funcione has de saber afrontarlo.

Porque quizá que la bola logre pasar o se quede en la red no sea lo importante.

Lo verdaderamente importante quizá sea nuestra actitud en el punto siguiente.